"Estaes la hora de la gran revolución democrática, la única que el pueblo quiere yespera; pacífica sí, pero profunda, ética y vivificante, que al restaurar lasfuerzas morales de la nacionalidad nos permita afrontar un destino promisoriocon fe y esperanza.
ArturoUmberto Illia, nació el 4 deagosto de 1900 en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Supadre,Martín Illia (1861-1948), era oriundo de Samolaco,ValChiavenna, provincia de Sondrio, Lombardía y sumadre, Emma Francesconi, de Gratacasolo, provinciade Brescia, Lombardía, Italia.
Cursóla escuela primaria hasta cuarto grado en la Escuela Provincial n°18 yquinto y sexto grados en la Escuela Normal Mixta de esa ciudad. Los estudiossecundarios los realizó en Buenos Aires, en el Colegio Salesiano Pío IX,del barrio de Almagro, como pupilo.
Illiase afilió a la Unión Cívica Radical en 1918, fuertementeinfluido por la activa militancia radical de su padre y de su hermano Italo.Ese mismo año comenzó sus estudios universitarios en medio de la movilizaciónjuvenil que acompañaba la Reforma Universitaria. A partir de 1929,año en que se radicó en Cruz del Eje, inicia una intensa actividadpolítica que alterna con su actividad profesional.
Luegodel golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 que derrocó alpresidente Juan Domingo Perón se reinició un largo período deinestabilidad política en la Argentina. Los militares proscribieron alperonismo y sus simpatizantes recurrieron al voto en blanco paraexpresar su rechazo a las elecciones convocadas sin su participación.
Porotra parte la Unión Cívica Radical se dividió en dos, según lapostura que cada sector asumía frente al peronismo, rechazando (radicalesintransigentes) o aceptando (radicales del pueblo) su proscripción.En 1962, el presidente Arturo Frondizi, un radical intransigente,legalizó parcialmente al peronismo, que triunfó ampliamente en las eleccionespara elegir gobernadores provinciales del 18 demarzo de 1962. Once días después Frondizi fue derrocado, detenidoy apresado en laisla Martín García, durante la madrugada José MaríaGuido fue nombrado presidente provisional, quien anuló las elecciones,volvió a proscribir al peronismo, disolvió el Congreso y convocó a nuevaselecciones limitadas y controladas por los militares. Illia había resultadoelecto gobernador de Córdoba en esas elecciones practicadas durante el gobiernode Frondizi, pero no llegó a asumir debido al golpe.
Enese momento, con el peronismo proscripto y Frondizi detenido ilegalmente, serealizaron las elecciones del 7 de julio de 1963 en las queIllia resultó el candidato más votado, con un 25 por ciento del total.
Lafórmula Arturo Illia- Carlos H. Perette asumió el 12 de octubrede 1963. El nuevo gobierno resultaba muy poco representativo, sólo contaba conun tercio en el Congreso, y debía enfrentar las presiones que las distintastendencias internas del radicalismo del Pueblo ejercían para lograr puestosclaves en el gabinete.
El gobierno de Illia nació con una debilidad intrínseca: laabstención del peronismo constituía un serio escollo por el hecho de que lossindicatos se adherían a esa tendencia política. Otro elemento de debilidad erala falta de mayoría propia en la Cámara de Diputados. Por último, debíamanejarse con un ejército cuyos jefes venían de derrocar al presidenteFrondizi, de manipular a su sucesor Guido con el objetivo de proscribir alperonismo y de dividirse en dos líneas que llegaron al enfrentamiento armadoentre septiembre de 1962 y abril del año siguiente.
Duranteel gobierno de Illia, la porción destinada a educación y cultura fue la másalta de la historia argentina, con un 25 por ciento del presupuesto nacional.La suma invertida en construcción de establecimientos escolares se multiplicópor diez. En el sector de la educación primaria, se construyeron nuevosedificios escolares, la mayoría en el interior del país. Se instalaron 1500comedores escolares y se les proveyó de guardapolvos, equipos de gimnasia a másde 50.000 chicos y útiles escolares a unos 500.000 niños. Sólo en Capital Federal y conurbano fueron puestos enfunciones 12 centros médico-odontológico para controlar la salud de losescolares. La universidad tampoco escapó al cambio ya que su autonomía lepermitió avanzar en un nivel de enseñanza que estaba siendo reconocido a nivelmundial, tal es así que de 1963a 1966 se graduaron unos 40.000 alumnos en laUniversidad de Buenos Aires, es decir la cifra más grande en toda la historiade esa alta casa de estudios.
Sellegó a establecer en la Antártida Argentina una biblioteca pública, avanzadacultural primera en su género y al inmediato servicio del personal científico yarmado allí destacado.
Unade las promesas de Arturo Illia durante la campaña electoral de 1963 fue la deanular los contratos petroleros que había suscripto el ex presidente ArturoFrondizi con la Banca Loeb y con la firma Panamericana, las que en su momentosolo invirtieron en conjunto 50 millones de dólares, en lugar de los milmillones anunciados. Los contratos poseían una cláusula conocida como "cláusulade la hipocresía, la cuál disponía que las empresas extranjeras se quedarancon las riquezas de los pozos hasta su agotamiento.
Argentinapudo sobrevivir sin la ayuda de los empresarios petroleros del país del Norte.Y así lo corroboró años más tarde la Subsecretaría de Energía, cuyos datosubicaron a la producción de petróleo en 15.613 millones de metros cúbicos en1962, es decir en pleno a auge de los contratos, y en 16.655 millones de metroscúbicos en 1966, es decir en pleno auge de YPF.
Losrumores de posibles golpes de estado acosaron al gobierno radical durante todasu gestión. Las simpatías del vicepresidente Perette por los militarescolorados no hacían más que complicar la situación, ya que el ascenso deJuanCarlos Onganíaa teniente general daba un resonante triunfo a los azules ydesalentaba las intenciones de reincorporación de los colorados retirados.
Illia tambiénchocó con organizaciones como la Sociedad Rural y la Unión Industrial que sehabían unido en una asociación antiestatal llamada ACIEL (Acción Coordinada delas Institutos Empresarias Libres). Ambos atacaron persistentemente el déficitdel Estado, la inclinación del gobierno por los controles de precios y decambio, su proteccionismo a las empresas públicas como YPF y la decisión demantener congelados los arrendamientos agrícolas impuestos bajo el gobiernode Ramírez en 1943.
Laprensa nacional y extranjera colaboró en la campaña de desprestigio que seinició contra el presidente y los miembros de su gabinete acusados de lentitude inactividad. Diarios como El Mundo y Crónica publicaban caricaturas en lasque se veía a Illia representado como una tortuga. La CGT llevó a cabo el "operativotortuga que consistió en sembrar el centro de Buenos Aires con esos animalitosque llevaban pintadas en su caparazón las palabras "Illia o gobierno.
Nisiquiera la promulgación de la Ley del Salario Mínimo, Vital y Móvil, lasgestiones realizadas por el arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Caggiano y lafijación de precios máximos para algunos artículos de primera necesidadhicieron retroceder a los sindicalistas. En algunos círculos gubernamentalesprevaleció la idea de que la CGT había combinado su Plan con la organización deun golpe militar. Illia, sin embargo, se negó sistemáticamente a proclamar elestado de sitio.
El27 de junio por la mañana el comandante en jefe, General Pistarini, se comunicócon el Gral. Alsogaray y con Onganía para anunciarles que había llegado elmomento de llevar a cabo el Golpe de Estado. Esa noche varios objetivosimportantes quedaron bajo control militar: el edificio de Correos, lasCentrales Telefónicas, radios y canales de TV.
Alrededorde las 21 horas el presidente Illia, reunido con los comandantes en jefede la Marina y de la Aeronáutica, ofreció su renuncia para evitar enfrentamientos.Hacia las 23 horas regresaron pero Illia había cambiado de opinión y noestaba dispuesto a renunciar. Los representantes de las Fuerzas Armadas loconminaron a abandonar la Casa de Gobierno antes de las 5 de la mañana del díasiguiente. A las 7.25 horas, ante la negativa de Illia de dejar laCasa Rosada, el Coronel Perlinger al frente de la guardia de infantería de laPolicía Federal armada con lanza-gases desalojó el despacho presidencial.
Elgolpe fue bien recibido en los sectores y financieros liberales, el optimismose reflejó en la Bolsa donde algunos papeles subieron hasta 70 puntos. Lasentidades empresarias ACIEL, UIA, CGE y la Sociedad Rural manifestaron suentusiasmo y sus representantes asistieron al acto de asunción de Onganía.
Illiase retiró completamente de la función pública y regresó a Cruz del Eje, donderegresó al ejercicio de la medicina, y en sus últimos años de vida atendió unapanadería. Falleció en aquella localidad en enero de 1983 y sus restos fueronvelados en una sede radical en la ciudad de Córdoba y posteriormente en elSalón Azul del Congreso de la Nación.
Susadeptos consideran a Illia un político ejemplar, por su honestidad ypersonalidad incorruptible. Tuvo una sola casa, sencilla y adusta, que fue elúnico bien inmueble con que se retiró como Presidente de la Nación, que le fuedonada por suscripción pública, con ayuda y por voluntad de los vecinos de Cruzdel Eje, además de ser el único presidente de Argentina que no aceptó lajubilación.
Apesar de pedir expresamente ser enterrado en Cruz del Eje, sus restos descansanen el Panteón a los caídos en la Revolución de 1890 (conocido popularmentecomo Panteón Radical), del Cementerio de la Recoleta, en la ciudad deBuenos Aires. En aquel mausoleo, además de Illia, descansan Leandro N.Alem, Hipólito Yrigoyen y Elpidio González, entre otrosdirigentes de la Unión Cívica Radical.






