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¿Quién cuida a los que lideran?

Por Mónica Dreyer.

¿Quién cuida a los que lideran?

A los líderes les pedimos que escuchen, motiven, resuelvan conflictos, acompañen a sus equipos y tomen decisiones. ¡Que gestionen sus emociones aun en la incertidumbre! Pero ¿quién escucha a los líderes?

En las organizaciones ofrecemos capacitaciones, coaching individual y team coaching para mejorar la efectividad de los equipos. Todas son herramientas valiosas. Pero ¿dónde puede un líder reflexionar sobre su propia práctica?

En mi trabajo con líderes escucho con frecuencia algo que pocas veces se dice: la profunda soledad que sienten. Temen mostrarse vulnerables y desconfían del uso que pueda darse a sus palabras.

Recientemente se anunciaron en nuestro país iniciativas para promover el bienestar emocional en las escuelas, generando espacios de reflexión y acompañamiento. Esto me lleva a preguntarme: ¿Por qué no pensar también en espacios reflexivos para quienes tienen la responsabilidad de liderar?

Desde mi formación y experiencia en supervisión de coaching y equipos reflexivos, conozco el valor de revisar intervenciones, emociones, interpretaciones y puntos ciegos. No siempre buscamos una solución. A veces, el aprendizaje surge de comprender de otra manera lo sucedido.

¿Y si los líderes contaran con un espacio semejante?

Imagino encuentros individuales o grupales, con una metodología profesional, confidencialidad y confianza construida con el tiempo. No serían terapia ni espacios de catarsis. Su propósito sería transformar la reflexión en aprendizaje.

Allí podrían explorarse una conversación difícil, una decisión, el deseo de innovar, un desacuerdo o incluso algo que salió bien.

¿Qué pasó? ¿Qué me pasó a mí? ¿Qué supuse? ¿Qué no pude ver? ¿Qué aprendí de esta experiencia?

La diferencia está en el punto de partida: no hace falta llegar con un problema que resolver ni con un objetivo de cambio. Y tampoco es imprescindible salir con un plan de acción. Una nueva comprensión puede transformar nuestra manera de liderar.

Quizás cuidar a quienes lideran sea también ofrecerles un espacio seguro para pensar, aprender y no sentirse tan solos.